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Fotografía con Inteligencia Artificial (IA)

Me puedo imaginar qué cuerpo se le quedaría a Caspar David Friedrich y a tantos otros pintores paisajistas de comienzos del XIX cuando fueron conocedores del nuevo invento: la cámara oscura. Artilugio que serviría para captar la realidad del mundo tal y como se mostraba y no bajo la mayor o menor destreza artística interpretativa de pintores.



Pues ahora estamos casi en las mismas y sólo cambiando el “palito” de sitio, en el siglo XXI con el mismo cuerpo de aquellos, pero ahora ante el desarrollo de la fotografía realizada con Inteligencia Artificial (IA). Y si ellos no vendieron ni tiraron sus caballetes y pinceles, muchos de nosotros no vamos a cambiar la cámara de fotos por un ordenador y el espacio abierto por un escritorio. Veamos.


“Peaso” invento este de la IA aplicada a la fotografía, en serio, es algo fantástico, fabuloso, magnífico y diría incluso que mágico ya que es posible conseguir una imagen de un paisaje sin movernos de casa, sólo es necesario un ordenador algo potente y una silla -bueno, allá aquel que le guste trabajar acostado-. Y sí, esa imagen del paisaje transmitirá emoción, tensión,… en definitiva mostrará todo aquello que se encuentre en el imaginario del artista, que ya no fotógrafo. Además deja inservible el argumento de que serán paisajes ficticios, no tiene por qué, ya que todas las imágenes que se usan son algunas de los millones de paisajes que circulan por la red con fotografías mías y tuyas que tan amablemente hemos etiquetado para facilitar su búsqueda, o sea, que son espacios que pertenecen al mundo real. Quizás la composición si haya sido alterada bastante en la creación final. Habrá algún despistadillo que en su paisaje de las Highlands escocesas coloque un bosque de Pinsapos (Abies pinsapo boiss). ¡Lo que queda por ver de fantasía!


Alpes Julianos. Eslovenia.
Alpes Julianos. Eslovenia.

En mi caso sigo pensando que lo que se transmite en una fotografía de paisaje es tanto lo que se ve en la captura como lo que se puede percibir en todo el proceso del hecho de fotografiar, es decir, impregnar la imagen con la experiencia de llegar al lugar fotografiado. Si en el paisaje capturado hay un mar de nubes, yo quiero vivir y presenciar esa formación de nubes. Si quiero expresar la soledad o la dureza de la vida en un desierto, necesito vivir esa experiencia en mis carnes. Y prefiero calcular y estudiar la visión en determinada posición de la Vía Láctea antes que buscar la ideal en un banco de imágenes.


Arista cimera Naranjo de Bulnes.
Arista cimera Naranjo de Bulnes.

Es cierto que muchas veces imaginamos o mejor dicho idealizamos algunos panoramas que para conseguir hacerlos realidad hay que hacer un buen trabajo de información y estudio de Geografía, Biología, Climatología, Astronomía, Geología y otras tantas ciencias que terminan en “gía”, pero acaso no es esto parte de la Fotografía.


Pensemos por un momento en el deseo de fotografiar un paisaje con auroras boreales. Primero idealizamos o hacemos una primera visualización de la composición general; si se quiere que cuando se forme la aurora debajo se vea: una casa aislada, un pueblo, un valle, un fiordo o unas montañas. Después habrá que averiguar en qué época del año tendremos más posibilidades de verlas y desde cual localización: norte de Escocia, Islandia, Alaska,… Una vez teniendo claro todo esto y estudiado todas las opciones hay que organizar el desplazamiento hasta el lugar deseado para que “con algo de suerte” consigamos la fotografía deseada o muy parecida a la idealizada inicialmente. ¡Casi ná!


Dolomitas. Italia
Dolomitas. Italia

Pues toda esta “trabajera” para hacer una foto se ve reducida con la IA a un par de horas o quizás menos o quizás más, seleccionando los elementos deseados del banco de imágenes y acoplarlos al gusto del consumidor para obtener una imagen sin tener que pasar frío ni calor, sin necesidad de percibir los olores y sonidos de la naturaleza, sin necesidad de recorrer otros territorios y no tener que hablar con gente de otras culturas y costumbres, sin tener la incertidumbre de encontrar las condiciones que buscas, sin tener que madrugar o trasnochar, sin tener que caminar con todos los “avíos” a cuestas, sin necesidad de tener conversaciones con nadie, sin rascarte la cabeza hasta que salga humo pensando en diafragmas, velocidades, ISOs y esos líos de profundidad de campo, sin … Nada de esto, sólo es cuestión de pensar en algoritmos y estar encerrado en un cuarto con los ojos secos delante del monitor, el culo cuadrado por muy “ergo” que sea el sillón y una posible tendinitis causada por el ratón.


Siete Lagunas, Sierra Nevada. Granada
Siete Lagunas, Sierra Nevada. Granada

En fin amigos, disculpad la “chapa” que os he largado con este artículo elaborado con IN (Inteligencia Natural), es la que tengo, mucha o poca es la que hay y es mía.


Os dejo ya que me voy al monte a ver por dónde andan las cabras montesas, que ahora por estas fechas se empiezan a poner coquetas y están los machos muy golosos.


Sierra de las Nieves. Málaga
Sierra de las Nieves. Málaga

Lectura recomendada: Nómadas del paisaje.



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